15-02-2001
11:58
Con
un espectacular marco, cientos de globos, una
bandera arcoiris, música y flores, unos cinco mil mexicanos
presenciaron ayer un hecho histórico en el país:
la primera boda colectiva simbólica entre personas del
mismo sexo.
Mientras
sonaba un recordado tema de Los Beatles, "All you need
is love", y el majestuoso Palacio de Bellas Artes, el recinto
cultural más importante del país, lucía
más hermoso que nunca, cientos de parejas homosexuales
se juraron amor eterno en el Día de San Valentín.
Una
reconocida activista social, Claudia Hinojosa, quien grita a
los cuatro vientos su condición de lesbiana, sostuvo
que "esta es una fecha histórica, que marca un momento
de ruptura con el miedo y el silencio. Muchos ciudadanos y ciudadanas
que no se habían atrevido hasta hoy a demandar un hecho
como éste, ahora siguen la voz del movimiento lésbico
y homosexual".
Las
parejas que "contrajeron matrimonio" recibieron una
constancia por haber formado una "Sociedad en Convivencia",
una de las primeras formas jurídicas que los legisladores
de la ciudad de México, gobernada por la izquierda, proponen
para regular este tipo de uniones.
En
las "actas de matrimonio", una hoja de papel blanco
con la figura y los colores del arcoiris, más la inscripción
del lema "Por el derecho a la diferencia, la Sociedad de
Convivencia", quedaron plasmadas las firmas de importantes
intelectuales mexicanos que apoyan al movimiento lésbico-gay
de ese país.
La
"Sociedad de Convivencia" se establece, según
los legisladores, cuando dos personas del mismo o distinto sexo
deciden unirse sin acogerse a la institución del matrimonio.
Sin embargo, se pretende que sean reconocidos legalmente derechos
como la herencia, la salud y la vivienda.
Una
de las uniones más festejadas fue la de Enoé Uranga,
diputada del minoritario Partido Democracia Social e impulsora
de la singular iniciativa, con Sonia Santiana. Otra, la del
conocido flautista Horacio Franco con Arturo Plancarte. En todos
los casos, una lluvia de arroz siguió al beso post-enlace.
La
actriz Angélica Aragón, aclamada por los asistentes,
aseguró que la simbólica boda colectiva "es
una muestra de que en México se está redefiniendo
el concepto de la familia". Y agregó que "la
sociedad mexicana está evolucionando y se tiene que adecuar
a estos procesos. No se puede pretender que algo por no existir
en las leyes tampoco existe en la realidad".
La
mayoría de las parejas presentes eras de gays, quienes
prefirieron tomar el festejo con seriedad y, en opinión
de algunos, "no ridiculizarlo vistiéndonos de mujeres
o maquillándonos". Sin embargo, no faltaron las
llamadas "drag queen", hombres vestidos y maquillados
como mujeres, con grandes escotes, postizos corporales, medias
caladas y pelucas.